SUELO PÉLVICO Y EL CICLISMO

Disfunción eréctil y síndrome del atrapamiento del nervio pudendo en el ciclista  masculino

Actualmente el deporte forma una parte esencial en la rutina de mucha gente de todas las edades, tanto en el tema de la salud como de ocio. En los últimos años se ha producido un aumento de los concurrentes en el ciclismo, tanto en la parte amateur como profesional.

No obstante, de las muchas posibilidades de lesión que pueden ocurrir en la práctica del ciclismo, dentro de las más frecuentes están las relacionadas con el suelo pélvico, lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta que la zona perineal es la que sostiene la mayor parte del peso del ciclista. En esta área se encuentra el nervio pudendo, además de varias estructuras vasculares y nerviosas, las cuales se encargan de irrigar e inervar la piel, músculos del perineo y el pene.

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Hay una relación significativa entre la disfunción eréctil, el atrapamiento del nervio pudendo y el ciclismo, sobretodo de largas distancias. Sin embargo, no se puede concluir que el ciclismo, en general, afecte la función eréctil negativamente, ya que los dos artículos más recientes han llegado a la conclusión de que el ciclismo no parece tener efectos cuantificables perjudiciales en la función de vaciado y la función sexual en los hombres. Así mismo, otro estudio revela que los ciclistas que practican este deporte moderadamente, tienen un porcentaje de disfunción eréctil  menor comparado con los hombres que no realizan ningún ejercicio físico.

Debido a la trayectoria del nervio pudendo en la pelvis y su relación anatómica definen diversos puntos de compresión. La presión constante y la consecuente pérdida de capacidad de los nervios para moverse libremente los expone a traumas repetitivos. Aunque se desconoce la zona concreta en que se comprime el nervio pudendo, se sugiere que podría ser contra el arco púbico, debido a la inclinación anterior del cuerpo del ciclista durante las carreras. Además, hay una deficiencia en la perfusión del pene debido a una compresión de la arteria pudenda. Ésta podría ser la causa del entumecimiento del pene y la impotencia en ciclistas de largas distancias. Por esto, sugirieron restringir los entrenamientos de largas distancias y tomar suficientes pausas durante rutas ciclistas prolongadas y enérgicas, para evitar un entumecimiento del pene y la impotencia.

Por otro lado, el dolor en las zonas inervadas por el nervio pudendo o en alguna de sus ramas es el principal síntoma del síndrome del atrapamiento del nervio pudendo.  Este dolor es crónico, empeora con el paso del día y al sentarse, localizado en el periné y no disminuye con analgésicos comunes. El diagnóstico del síndrome de atrapamiento del nervio pudendo es esencialmente clínico. Existen unas normas para ayudar en el diagnóstico, los Criterios de Nantes:  dolor en el territorio anatómico del nervio pudendo, empeora al sentarse, el paciente no se despierta a la noche por el dolor, no hay pérdida objetiva de la sensibilidad en el examen clínico y hay una respuesta positiva al bloqueo del nervio pudendo. El tratamiento del síndrome de atrapamiento del nervio pudendo depende de la causa de la neuropatía. Entre ellos está la fisioterapia para relajar la tensión de los músculos del suelo pélvico.

Por otro lado, la disfunción eréctil se piensa que es el resultado del atrapamiento nervioso y oclusión vascular del nervio pudendo y las arterias principales, debido a una compresión y presión continua.

De igual modo, se han encontrado incidencias del 50% al 91% de adormecimiento del área genital y de disfunción eréctil del 13% al 24%, así como otras condiciones menos frecuentes como priapismo, trombosis del pene, infertilidad, hematuria, torsión del cordón espermático y prostatitis. Además, se ha demostrado una afectación en la tumescencia nocturna del pene a causa del ciclismo.

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Por consiguiente, el tipo de asiento se tiene que escoger según el estilo de conducción del ciclista. En una posición más verticalizada es recomendable un sillín con la parte posterior más ancha, y en una postura de inclinación anterior es preferible un sillín más estrecho. Además, se ha observado que el diseño del sillín y la posición del ciclista afectan a la oxigenación del pene, ya que con el uso de un asiento ancho hay un 50% de mejor oxigenación que con uno estrecho. Así mismo, montar en bicicleta en una posición de 90º resultó en un 40% mejor oxigenación del pene que ir en una posición de 60º en distintos tipos de asiento.

Por otro lado, los ciclistas de largas distancias podrían ser capaces de disminuir el riesgo de disfunción eréctil yendo en bicicleta de carretera en vez de montaña, teniendo el manillar más bajo que el sillín y utilizando un asiento sin recortar si han notado entumecimiento. Del mismo modo, se recomienda cambiar el sillín si tiene una extensión puntiaguda en la parte delantera por uno que no lo tenga, el material del asiento (gel), inclinar el sillín hacia abajo y tener una postura más verticalizada.

No obstante, se ha observado una adaptación a los síntomas con el paso del tiempo, ya que a mayor número de años de experiencia en ciclismo, menor frecuencia de adormecimiento del área perineal.

En todo caso, medidas preventivas como una buena adaptación de la bicicleta (tener el manillar más bajo que el sillín), el estilo de conducción (mejor con una postura más verticalizada), un correcto diseño del asiento (sillín de gel, sin extensión puntiaguda en la parte delantera y sin recortar, si han notado entumecimiento) con una posición idónea (inclinado hacia anterior) y hacer paradas pueden ayudar a prevenir las patologías del suelo pélvico en el ciclismo.

Bibliografía:

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7.- Sommer, F., König, D., Graf, C., Schwarzer, U., Bertram, C., Klotz, T., y Engelmann, U. (2001). Impotence and genital numbness in cyclists. International Journal of Sports Medicine, 22(6), 410-413.

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12.- Dettori JR, Koepsell TD, Cummings P, et al.: Erectile dysfunction after a long-distance cycling event: associations with bicycle characteristics. J Urol 2004, 172:637–641.

13.- Huang, V., Munarriz, R., y Goldstein, I. (2005). Bicycle riding and erectile dysfunction: An increase in interest (and concern). Journal of Sexual Medicine, 2, 596-604.

MANDI PONS MIQUEL

@Mandi_aya

FISIOTERAPEUTA DEL SUELO PÉLVICO

Mandi Perfil

INTRODUCCIÓN AL CONCEPTO CORE

El pasado fin de semana asistí a un curso de Concepto CORE. Es un tema muy amplio y complejo, que es complicado de sintetizar y explicar, pero intentaré dar una definición e introducción.

¿Qué es el CORE? Este término viene del mundo anglosajón como la parte central, el núcleo. Y es que el CORE se considera que se sitúa en el centro de gravedad del cuerpo, allí donde se inician los movimientos. El CORE se refiere a los grupos musculares del tronco, de la pelvis y de las extremidades para el mantenimiento de la estabilidad de la columna vertebral y de la pelvis, ayudando a generar y transferir la fuerza necesaria desde segmentos mayores a los pequeños del cuerpo durante las actividades y movimientos del cuerpo.  Con ello buscamos conseguir una estabilización global con unos campos de actuación en la estabilidad lumbo-pélvica, entrenamiento deportivo y prevención y en el tratamiento de lesiones. Un correcto estado del CORE nos permitirá: una mejora en la distribución del peso corporal, una mejora en la absorción de fuerzas y una mejora en la transferencia de las fuerzas de reacción, por tanto se basa en el principio de Tensegridad.

El CORE se basa en la estabilización articular analítica, que es la capacidad del sistema estabilizador para mantener las zonas neutrales intervertebrales dentro de los limites fisiológicos. Pues bien señores esta es la base del concepto CORE. Esta estabilidad articular se divide en 3 grandes grupos:

– El sistema Pasivo / Form Closure (Vertebras, discos, ligamentos, articulaciones…)

– El sistema Activo / Force Closure (Músculos, tendones, …)

– Motor Control (Receptores, vías nerviosas, centros superiores,…)

Los 3 sistemas son interdependientes entre sí. Cuando hay un fallo de este sistema estabilizador nos encontramos con una inestabilidad mecánica y una inestabilidad funcional, que nos lleva a la lesión.  Por tanto se trata de utilizar la musculatura estabilizadora  para que los tejidos blandos trabajen lo mínimo posible y evitar su desgaste y posible lesión, manteniendo la articulación dentro de su Neutral Zone (región central del recorrido articular donde los elementos de contención pasivos no actúan).

Hemos de buscar trabajar los músculos estabilizadores locales, que nos mejorarán la coordinación intramuscular y permiten un óptimo reclutamiento y sincronización de la unidad motriz consiguiendo la estabilización estática y dinámica. En este concepto buscamos reacciones anticipatorias, hemos de trabajar el feed-forward, sino conseguimos este correctamente, hemos de trabajar el feed-back (aprendizaje) para conseguir el feed-forward, y siempre se trabaja en co-activación muscular.

Los músculos principales son el Transverso del Abdomen, los Multífidos, el Diafragma y el Suelo Pélvico. Son los músculos profundos que estabilizan, fijan y protegen nuestras artículaciones, para que éstas sirvan de “punto de apoyo” a los grandes grupos musculares cuando trabajan con cargas importantes. En caso de debilidad de la musculatura estabilizadora, nuestras articulaciones están menos protegidas, más expuestas a lesión en caso de un esfuerzo superior a lo habitual, para el que no estamos entrenados. De ahí la importancia de su entrenamiento.

En definitiva un programa de estabilización del CORE debería mejorar el control dinámico postural, asegurar un correcto equilibrio muscular y articular alrededor del complejo coxo-lumbo-pélvico, permitir la expresión de refuerzo dinámico funcional, y mejorar la eficiencia neuromuscular.

Muchas gracias a la colaboración de Victoria Castaño en este artículo. Os dejo unos vídeos de ejemplos de ejercicios CORE. Muchas gracias por vuestra lectura.

 

Bibliografía:

Sanchís Daniel, Curso Introductorio de Concepto CORE. Barcelona 2013.

Panjabi M. “The stabilizing system of the spine. Part II. Neutral zone and instability hyothesis”. J. Spinal Disord. 1992; 5: 390 – 397.

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Allison GT. Et al. “Feedforward responses of transversus abdominis are directionally specific and act asymmetrically: implications for core stability theories”. J Orthop Sports Phys Ther 2008 May; 38: 228 – 37.

Wilke HJ., et al. “Stability increase of the Lumbar Spine with different muscle groups: A biomechanical in vitro study” Spine, 1995: 20; 192-198.

McGill S “Low Back Disorders Evidence – Based prevention and rehabilitation” 2nd ed. 2007. Champeing. Human kinetics.