LA NECESIDAD DE LA INFORMACIÓN

En mi día a día, me encuentro con diversas situaciones en las cuales mis pacientes/personas tienen un común denominador, la no información sobre su proceso. En nuestro país nuestros profesionales sanitarios y en particular los médicos, tienen la mala costumbre de creer que los pacientes no son o no serán capaces de entender lo que padecen y por eso mismo no hay que explicarles nada ( y mucho menos en profundidad) “porque total no lo van a entender…”.

Es común llegar a la primera visita, hacer la anamnesis, exploración, y al ir preguntando cosas a la persona, y la persona decirte que no sabe, puesto que el médico nunca le dijo nada, o tu al darle una información extraída de la primera visita, con cara de sorpresa la persona te diga: ¡nunca me han explicado esto!

Se ve que yo tengo la mala costumbre de explicar todo lo que hago o voy a hacer, explicarles lo que padecen y sucede a mis pacientes, y ellos sorprendidos, agradecidos e incluso extrañados escuchan atentamente. Pero tengo esta mala costumbre, porque por lo visto soy de los “pocos” que lo hacen (hablo en el ámbito global de la sanidad).

Lorimer Moseley¹ en un estudio dice esto: Los resultados sugieren que tanto los profesionales sanitarios como los pacientes pueden entender la neurofisiología del dolor, pero los profesionales subestiman la capacidad de comprender de los pacientes. Oh wait! Qué novedad! La reconceptualización del problema es considerable, sobre todo en áreas en las que el enfoque convencional es robusto en las creencias y actitudes arraigadas.

De hecho en este mismo estudio se valora mediante un test el grado de educación en neurofisiología dentro de los profesionales sanitarios donde un primer grupo promedió mejor puntuación  siendo de este grupo médicos, terapeutas ocupacionales y fisioterapeutas, y un segundo grupo con menor formación, entre los cuales formaban parte enfermeras y psicólogos. Pues bien, en los resultados de este test, los pacientes en los cuales se les había explicado neurofisiología tenían una puntuación similar a la de un Terapeuta ocupacional o un fisioterapeuta. Los resultados pueden poner de manifiesto la falta de educación en ciencia dolor que hacemos los profesionales hacía los pacientes.

Me gustaría resaltar que el estudio cita que los profesionales con puntuación más baja y que menos educación hacen son los psicólogos.

A mí me han llegado a decir no una vez, sino varias, que parece que yo soy el médico por lo que sé. Cosa que realmente me frustra por un par de razones: la primera por la ya mencionada falta de información de los profesionales hacía los pacientes, y la segunda por la falsa creencia por parte de la sociedad de el “reducido” nivel que tenemos los fisioterapeutas (los médicos son los que más saben según ellos y les sorprende que un fisio sepa tanto sobre su enfermedad).

Como conclusión, por si no ha quedado claro, informemos al paciente de su enfermedad y de su tratamiento, puesto que el estar informando nos va a ayudar en la evolución!

Bibliografía:

1: Moseley LUnraveling the barriers to reconceptualization of the problem in chronic pain: the actual and perceived ability of patients and health professionals to understand the neurophysiology.The Journal of Pain, Vol 4, No 4, (May), 2003, Australia: pp 184-189

FISIOFOBIA

Hace unos días hablando con mi amigo Raül me ofreció su blog para publicar posibles entradas… me pareció inviable, evidentemente… típica frase: ¿Qué voy a aportar yo?

¿Qué voy a decir yo de interesante para compañeros fisioterapeutas?

Pues bien, coincidiendo con este tema me surgió una paciente (en principio con un problema lumbar) para visitar. Estuvimos comentando formas de valorarla ya que el problema de la paciente no tenía nada que ver con un problema neurológico (los que me conozcan sabrán mi pasión por la neuro, el tema con el que trabajo más a menudo). Después de una interesante conversación con Raül me dirigí a casa de la paciente con mis herramientas de valoración aprendidas, mis posibles ejercicios terapéuticos memorizados y todo lo posible para intentar ayudar a la paciente… He aquí mi sorpresa cuando pregunto por el dolor y…. NADA LUMBAR… dolor en zona dorsal, esquemas rotos, ejercicios memorizados a la basura… y la verdad ¡¡ no podría haberme pasado nada mejor!! Fue en ese momento cuando mi Brain hizo On y el razonamiento clínico empezó a retumbar como una especie de eco en mi mente… unas semillas de razonamiento clínico, unas gotas de pedagogía, unos rayos de seguridad y… ET VOILÁ, una sesión de fisioterapia digna de un profesional.

Fue al salir de esa casa cuando descubrí que había superado mi fobia… fobia a la fisioterapia…

Y os preguntareis… (o quizá no, pero yo os lo cuento) ¿Cómo que fisiofobia?

Pues bien, desde que acabé la carrera y me empezaron a considerar Fisioterapeuta yo cogí un pequeño temor a tratar a pacientes pues yo había salido de la universidad con la idea muy clara sobre “lo que no quiero hacer (comúnmente conocido como churroterapia)” y con la idea de que todo es muy complicado, acertar es muy difícil y además tienes un abanico de posibles técnicas enorme todas con sus presas craneales, caudales, presiones, deslizamientos, implicaciones viscerales, contracturas que hay que quitar, contracturas que protegen el nervio, nervios vagos que se estiran y provocan contracturas de trapecios…

Entonces yo pensaba… si durante mis prácticas en la carrera no he visto a nadie que trabaje bien y durante la teoría solo he visto a profesores decir que todo está mal hecho y que hay que ser muy específico y para el profesor de fascias todo es culpa de las fascias, para el de visceral todo es culpa de visceral, para el de neurodinámica todo es culpa de la neurodinámica…etc y cada uno me ha dado su versión sobre el tratamiento del paciente… ¿yo ahora que hago? Te consuelan diciendo: Hasta que no empieces a trabajar y a coger experiencia te sentirás así, es normal… ¿y mientras? ¿Utilizo a la gente como conejillos de índias? ¿De quien voy a aprender como se trabaja bien si lo único que consigo aprender es “lo que no quiero hacer”?

Si algún día te tiras a la piscina con algún familiar (no se por qué te sientes más valiente con la familia, si son las personas que menos confiaran en tu profesionalidad, te han cambiado los pañales) y te trae sus pruebas complementarias y lees: 2 hernias, 1 protusión y artrosis severa…. En ese momento dices: DIOS MIO, ni lo mires, no vaya a ser que lo rompas…

En fin, todos estos pequeños factores hicieron que yo padeciera Fisiofobia…

Mi conclusión final es: un poco más de razonamiento clínico en las carreras señores, dejen de enseñarnos técnicas y enséñenos a pensar, busquen sitios de prácticas con profesionales que nos ayuden a aprender a pensar y no nos hagan servir de gatchetobrazo para Ultrasonidos, Tens, Magnetos y otros varios…

Gracias a FSR y a la proximidad de todos los que formáis parte de este movimiento 2.0, ahora empiezo a ver luz al final de tanta incertidumbre y tanto interrogante. Me lanzo a ejercer mi profesión y a colaborar y compartir sin miedo, porque ya va siendo hora…

Para mi alguien es sabio cuando sabe hacer que las cosas difíciles parezcan fáciles, para mi sois sabios.

P.D.: La paciente hoy se encuentra mejor J

Cristina Rivera. Fisioterapeuta en Neurología.