FISIOFOBIA

Hace unos días hablando con mi amigo Raül me ofreció su blog para publicar posibles entradas… me pareció inviable, evidentemente… típica frase: ¿Qué voy a aportar yo?

¿Qué voy a decir yo de interesante para compañeros fisioterapeutas?

Pues bien, coincidiendo con este tema me surgió una paciente (en principio con un problema lumbar) para visitar. Estuvimos comentando formas de valorarla ya que el problema de la paciente no tenía nada que ver con un problema neurológico (los que me conozcan sabrán mi pasión por la neuro, el tema con el que trabajo más a menudo). Después de una interesante conversación con Raül me dirigí a casa de la paciente con mis herramientas de valoración aprendidas, mis posibles ejercicios terapéuticos memorizados y todo lo posible para intentar ayudar a la paciente… He aquí mi sorpresa cuando pregunto por el dolor y…. NADA LUMBAR… dolor en zona dorsal, esquemas rotos, ejercicios memorizados a la basura… y la verdad ¡¡ no podría haberme pasado nada mejor!! Fue en ese momento cuando mi Brain hizo On y el razonamiento clínico empezó a retumbar como una especie de eco en mi mente… unas semillas de razonamiento clínico, unas gotas de pedagogía, unos rayos de seguridad y… ET VOILÁ, una sesión de fisioterapia digna de un profesional.

Fue al salir de esa casa cuando descubrí que había superado mi fobia… fobia a la fisioterapia…

Y os preguntareis… (o quizá no, pero yo os lo cuento) ¿Cómo que fisiofobia?

Pues bien, desde que acabé la carrera y me empezaron a considerar Fisioterapeuta yo cogí un pequeño temor a tratar a pacientes pues yo había salido de la universidad con la idea muy clara sobre “lo que no quiero hacer (comúnmente conocido como churroterapia)” y con la idea de que todo es muy complicado, acertar es muy difícil y además tienes un abanico de posibles técnicas enorme todas con sus presas craneales, caudales, presiones, deslizamientos, implicaciones viscerales, contracturas que hay que quitar, contracturas que protegen el nervio, nervios vagos que se estiran y provocan contracturas de trapecios…

Entonces yo pensaba… si durante mis prácticas en la carrera no he visto a nadie que trabaje bien y durante la teoría solo he visto a profesores decir que todo está mal hecho y que hay que ser muy específico y para el profesor de fascias todo es culpa de las fascias, para el de visceral todo es culpa de visceral, para el de neurodinámica todo es culpa de la neurodinámica…etc y cada uno me ha dado su versión sobre el tratamiento del paciente… ¿yo ahora que hago? Te consuelan diciendo: Hasta que no empieces a trabajar y a coger experiencia te sentirás así, es normal… ¿y mientras? ¿Utilizo a la gente como conejillos de índias? ¿De quien voy a aprender como se trabaja bien si lo único que consigo aprender es “lo que no quiero hacer”?

Si algún día te tiras a la piscina con algún familiar (no se por qué te sientes más valiente con la familia, si son las personas que menos confiaran en tu profesionalidad, te han cambiado los pañales) y te trae sus pruebas complementarias y lees: 2 hernias, 1 protusión y artrosis severa…. En ese momento dices: DIOS MIO, ni lo mires, no vaya a ser que lo rompas…

En fin, todos estos pequeños factores hicieron que yo padeciera Fisiofobia…

Mi conclusión final es: un poco más de razonamiento clínico en las carreras señores, dejen de enseñarnos técnicas y enséñenos a pensar, busquen sitios de prácticas con profesionales que nos ayuden a aprender a pensar y no nos hagan servir de gatchetobrazo para Ultrasonidos, Tens, Magnetos y otros varios…

Gracias a FSR y a la proximidad de todos los que formáis parte de este movimiento 2.0, ahora empiezo a ver luz al final de tanta incertidumbre y tanto interrogante. Me lanzo a ejercer mi profesión y a colaborar y compartir sin miedo, porque ya va siendo hora…

Para mi alguien es sabio cuando sabe hacer que las cosas difíciles parezcan fáciles, para mi sois sabios.

P.D.: La paciente hoy se encuentra mejor J

Cristina Rivera. Fisioterapeuta en Neurología.