REHABILITACIÓN SOMATOSENSORIAL

Este último fin de semana hice el curso de “Rehabilitación del dolor neuropático a través del sistema Somatosensorial” con Vicenç Punsola. Es un tema que me parecía muy interesante y me acabé de decidir después de leer la entradas sobre este tema en su blog “El terapeuta de mano“. No voy a ser yo quien os explique explicítamente lo que es la rehabilitación somatosensorial, no creo que pudiera hacerlo mejor que Vicenç, así que en este sentido os recomiendo que leáis las entradas en que lo explica en su blog anteriormente citado.

Más bien lo que quiero es explicaros mis vivencias al estudiar esta rehabilitación somatosensorial. Para empezar hay que hacer un pequeño recordatorio sobre neurofisiología del sistema Somatosensorial. Nada que no se pueda leer en un libro sobre este tema. Todos sabemos que en nuestra piel tenemos diferentes receptores, que captan diferentes estímulos. Hay algunos receptores que son más superficiales: Corpúsculos de Meissner y los discos de Merkel. Y otros que son más profundos: los corpúsculos de Pacini y los de Ruffini.

¿Cómo funciona un receptor sensitivo?

Reciben información de presión y tensión, que según intensidad del estímulo, van a provocar uno o más potenciales de acción y éstos van a generar este estímulo en el cerebro.

Los receptores tienen una capacidad de adaptación según la intensidad del estímulo. La adaptación rápida es cuando captan una información sobre cualquier tipo de modificación, esto quiere decir estímulos dinámicos, en desplazamiento, mientras que la adaptación lenta es cuando captan información constante, estímulos estáticos, de mantenimiento de presión.

Luego además cada receptor tiene su campo receptivo, es decir, el área que al dar el estímulo tiene capacidad receptiva y se activa. Los receptores sensitivos superficiales tienen un campo receptivo pequeño y los receptores sensitivos profundos tienen un campo receptivo muy grande. Así tendríamos este cuadro:

ADAPTACIÓN  CAMPO RECEPTIVO PEQUEÑO CAMPO RECEPTIVO GRANDE
RÁPIDA CORPÚSCULOS DE MEISSNER CORPÚSCULOS DE PACINI
LENTA DISCOS DE MERKEL CORPÚSCULOS DE RUFFINI

Además sabemos que la densidad de mecanoreceptores no es siempre constante, es diferente según la parte del cuerpo. Por ejemplo en la palma de la mano o labios la densidad es mayor que no en las lumbares.

¿Todo esto para qué nos va a servir? Saber esta neurofisiología nos va a servir para hacer una evaluación somatosensorial detallada en los casos que haya un dolor neuropático con hipoestesia o con alodinia.

Todos sabemos que una hipoestesia es una hiposensibilidad y que una alodinia es una sensación dolorosa sobre un estímulo normalmente no doloroso.

Cuando nos encontremos un dolor neuropático con hipoestesia ¿Qué debemos hacer?

1. Hemos de hacer una Estesiografía de distribución cutánea de la pérdida de sensibilidad. La estesiografía nos permite determinar las zonas que sufren una alteración sensitiva de fenómeno negativo y saber cuál es la estructura responsable.  Para esta prueba necesitamos los estesiómetros que son unos monofilamentos que hacen una presión en gramos determinada.

Estesiografía

Estesiografía

2. El test de detección de 2 puntos; Este test nos va a permitir cuantificar la alteración sensitiva que tenemos en la zona alterada y medimos la densidad de receptores.

3. El Signo de hormigueo: este signo nos va a permitir detectar la zona más proximal y distal donde se genera la sensación de hormigueo, haciendo un estímulo de percusión o vibración sobre el nervio.

4. El Umbral de percepción a la presión: esta evaluación nos permitirá saber de manera objetiva el umbral a partir del cual, el paciente es capaz de percibir que ha sido tocado. Sirve para cuantificar la hiposensibilidad en la zona afectada.

5. El Umbral de percepción a la vibración: esta evaluación también nos permitirá saber de manera objetiva el umbral a partir del cual, el paciente es capaz de percibir un estímulo de vibración. Esta prueba también nos sirve para cuantificar la hiposensibilidad en la zona afectada.

Con estas pruebas obtendremos un “mapa” totalmente detallado la zona lesionada, sabremos qué nervio cutáneo tiene la lesión axonal y toda la información necesaria y exactamente detallada para aplicar el tratamiento.

En caso de encontrarnos con una alodinia, no podemos hacer nada de esto, ya que la intensidad del dolor no nos va a permitir el contacto en la zona afectada. Lo que debemos hacer es una escala EVA (Escala Visual Analógica) personalizada para el paciente. Hemos de saber qué es el dolor para él, que nos cuente experiencias dolorosas, cuál es la más dolorosa, y a estas experiencias dolorosas qué puntuación le daríamos, de esta manera tendremos esta EVA personalizada para el propio paciente que nos dará una información no tan subjetiva del dolor que padece.

Después vamos a hacer el cuestionario MC Gill de dolor y un cuestionario DN-4 que es exclusivamente un test de detección de dolor neuropático. Con todo esto haremos una alodinografía (no podemos hacer una estesiografía porque no podemos tocar la zona afectada).

La alodinografía consiste (mediante los estesiómetros) en saber dónde empieza la zona per-alodínica (la sensación del estímulo empieza a ser extraña) y la zona alodínica, donde no vamos a poder actuar de forma directa. Con ésta haremos un semáforo en el cual la zona verde será aquella que no es alodínica, la zona naranja será la pre-alodinica y la zona roja será la zona alodínica. Nosotros sólo vamos a poder actuar en la zona verde. Por último vamos a buscar el arco iris del dolor, también mediante los estesiómetros, que dependiendo cual sea la fuerza en gramos de aplicación tendrá un color (de menor a mayor: Rojo – naranja – amarillo – verde – azul – índigo – violeta), cuando vayamos pasando estos estesiómetros por la zona y el paciente note ese estímulo, miramos el color de la fuerza aplicada y cuanto menor sea el color mayor es la alodinia. Por tanto nos servirá para saber el grado de alodinia que tenemos y el tiempo que vamos a tardar en recuperar.

Estesiometros

Estesiometros

Con todo esto ya podremos hacer el tratamiento de la alodinia. Siempre se debe trabajar en la zona proximal de la zona cutánea del nervio alodínico. Por último decir que en el momento que quitemos esta alodinia, nos vamos a encontrar con una hipoestesia subyacente, la cual vamos a tener que tratar con mucho cuidado y con la mitad de intensidad que una hipoestesia, ya que podríamos volver a provocar la alodinia.

Seguramente habré cometido errores y me habré dejado conceptos. Obviamente no he pretendido explicar detalladamente la terapia ya que para eso es indispensable hacer el curso, el cual por cierto organiza próximamente la SEFID en Valencia, e invito a todo el mundo  a que no falte! Simplemente he querido comentar los aspectos más relevantes que he aprendido del curso como guía y para hacer una idea de lo que puede ser la rehabilitación somatosensorial.

CURSO DE REHABILITACIÓN SOMATOSENSORIAL EN VALENCIA

Referencias de rehabilitación somatosensorial:

Punsola, Vicenç. Curso de “Rehabilitación del dolor neuropático a través del sistema somatosensorial”. Sant Cugat del Vallès. Enero, 2013.

Artículos publicados sobre rehabilitación somatosensorial Parte 1 .

Artículos publicados sobre rehabilitación somatosensorial Parte 2.