¡La cebolla me produce jaqueca!

Compañera de trabajo: No puedo comer cebolla, me encanta, pero no puedo, sino me entra la jaqueca  y es horroroso!

Yo: ¡Qué dices mujer!

Compañera: ¡Qué si! Y me pasa lo mismo con el chocolate.

Yo: Piénsalo de verdad, no tiene sentido lo que me estás diciendo. De verdad crees que por comer un alimento,¿ vas a tener dolor en la cabeza?

Compañera: Yo no sé de estas cosas, simplemente te digo lo que me ocurre.

Yo: Mira todo esto que me dices no son más que informaciones erróneas que tu cerebro procesa mal, explicándotelo de forma simple.

Compañera ¡No hombre! No estoy mal psicológicamente, me pasa de verdad.

Yo: No digo que no te ocurra, digo que ni la cebolla, ni el chocolate, ni la menstruación, etc,  te provoca la jaqueca.

Compañera: Entonces, ¿qué me lo provoca?

Yo: Tu cerebro.

Compañera: ¿Qué quieres decir?

Yo: El cerebro está planteando expectativas de daño (irracionales) y activa un estado de alerta a la persona (dolor), pero cómo no encuentra el daño, intensifica la alerta (y por tanto el dolor). Pero realmente no está sucediendo nada, es una percepción errónea del cerebro.

Compañera: ¿Y cómo elimino el dolor?

Yo: Últimamente estoy leyendo mucho sobre ello, y según lo que leo es la pedagogía.

Compañera: ¿La pedagogía?

Yo: A través del conocimiento y de explicaciones debemos centrarnos en modificar la decisión cerebral y así desactivar el estado de alerta.

Está conversación es real. Espero haber entendido el concepto bien (Arturo Goicoechea. Jaqueca. Análisis neurobiológico de un dolor irracional, 2004.)  y que en la explicación no haya cometido muchos errores. En ese caso estoy expuesto a los comentarios, ya que si algún concepto no lo he acabado de entender bien, me lo rectifiquéis para poder acabar de comprenderlo bien.